viernes, 29 de mayo de 2009

Una Historia Verdadera


Hace tiempo (mucho) que quería ver Una historia verdadera, de David Lynch. Y por fin, gentileza del diario Público, hace tan sólo unos días he podido hacerlo. Había visto el tráiler en repetidas ocasiones y en mí había quedado la idea de que esta película se alejaba del estilo del genial (e irreverente) cineasta; pero sólo tuvieron que pasar unos minutos, para que el universo Lynch hiciese acto de presencia. Sin embargo, que nadie busque sus lugares comunes. En este caso, como en el resto, lo más recomendable es sencillamente disfrutar, ya sea de una sucesión de imágenes oníricas y giros inexplicables, o como en esta ocasión, de una historia hermosa, conmovedora... y verdadera.

La calificación de muchos críticos como obra maestra y las ganas que tenía de verla crearon tal vez en mí unas expectativas que me han desbordado. Pero las películas se merecen un tiempo de reflexión. Hay que digerirlas. Mi instrumento de medición es el tiempo que logran seguir golpeándome, atormentándome, entristeciéndome o haciéndome reir... con el paso de los días más que con los títulos de crédito. Porque lo que gusta, no deja indiferente, ni en el momento, ni tiempo después. Es obvio que Una Historia Verdadera es de las que llegan.



Y como el mundo está lleno de historias verdaderas...
La película, en el fondo, es sólo una excusa para inaugurar este sitio, mi pequeño balcón al mundo, como un faro en el mar, una mirada selectiva, caprichosa, tal vez injustificada, de historias (casi todas) verdaderas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Anda!!! Qué callado te lo tenías!!! Enhorabuena por el blog y sobretodo por la constancia, que espero que perdure cuando las noches se conviertan en días. Si sobrevives a eso, igual una servidora se anima a hacerte la competencia :) Un besote! Sara.

Lorena Redonda dijo...

Gracias Sara. La verdad es que ya me parecía que tardabas en encontrarme ;)
Un beso*

(Y anímate...)