Me ha sorprendido gratamente la interpretación de la protagonista, de la que confieso no esperaba demasiado. Sin embargo, el doblaje, bastante mejorable, resta credibilidad a una interpretación que promete algo más en versión original. Y es que el doblaje, dice un amigo mío, es más complicado que la propia interpretación y no lo puede hacer cualquiera (aunque se esté doblando a sí mismo... a sí misma, en este caso).
La película resulta entretenida, pero no aporta demasiado a pesar de la temática. Para quienes vemos desde fuera la historia, la posición nos parece correcta, aceptable... Pero los vascos no opinan lo mismo. Poco conciliadora y demasiado ajustada a un determinado discurso político. No es difícil adivinar cuál.






