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jueves, 24 de noviembre de 2011

Los hombres de mi almohada



Los hombres de mi almohada
Autora: Noelia Jiménez

Editorial: Eutelequia
Año 2011

Los hombres de mi almohada son los hombres que han pasado por la almohada, la cabeza o el corazón de Noelia. Pero son también los hombres de mi almohada, de la tuya, de la de cualquiera. Porque seguro que alguna vez te has tropezado con un hombre gaseosa, de esos de “mucho ímpetu al principio, pero poca duración”, o un iNovio y hasta con un heterogay. Habrás compartido almohada con algún hombre exprimidor (Noelia dice que el universo está lleno de especímenes así).



También podrían llamarse vampiros si no fuera porque
además de chuparte la sangre,
te crujen los huesos,
te arrancan la piel a tiras y te acuchillan el alma.


O, ¿quién no ha conocido alguna vez a un chico/hombre obsesionado con la limpieza? Uno de esos hombres, como dice Aurora, que limpia más que tú y te hace sentir una cerda. Don Limpio, lo llama Noelia.



Me voy al dormitorio para desnudarme
y esperarle tendida en la cama,
en la pose más seductora que mi mente encuentra
y mis músculos lánguidos son capaces de mantener.
Cuando el brazo izquierdo ya se me ha quedado dormido
de sujetar con él la cabeza (…) viene él,
me mira como si quisiera decir
«Esta chica no tiene remedio»
y va directo hacia el armario.
- ¿Qué haces ahora?
- Pues dejar preparada la ropa de mañana.


El hombre al que llama está fuera de cobertura, El hombre Scotch-Brite… y así hasta casi una veintena de hombres con los que has compartido, compartes o compartirás almohada. Una mirada divertida y mordaz hacia las relaciones y los hombres. Tan típicos… a veces. Escribe Antonio Lucas en la contraportada que esto “tiene mucho de ajuste de cuentas sarcástico”. Tal vez tenga razón. Y tú, ¿con quién compartes almohada?

Un secretillo…
Ayer fue la presentación del libro en Fnac Castellana. Tuvimos la oportunidad de conocer a la madre de Noelia, quien nos contó que cuando terminó de escribir Los hombres de mi almohada, su hija le preguntó:
- ¿Mamá crees que la gente pensará que todo lo que cuento en el libro es verdad?
- ¿Qué importa lo que la gente crea?

martes, 18 de enero de 2011

Las cenizas de la Bounty



Las cenizas de la Bounty
Autor: Susana Fortes
Editorial: Espasa
Año 1998



He acabado de leer Las cenizas de la Bounty (1998), la segunda novela de Susana Fortes. Y en ella he descubierto una narrativa delicada y precisa que logra poner al lector en el lugar del infiel. Porque el libro consigue justificar/explicar la infidelidad. Pero no sólo eso. En apenas 170 páginas se desarrolla una historia con muchas capas y matices que van desde la pérdida del amor a causa de la rutina, las ensoñaciones, la amistad que dura desde la infancia y que no se sabe cuáles son sus límites o el recuerdo de una guerra. Porque tal como dice el libro, dentro de una persona hay varios mundos incompatibles. Quien se anime a leerlo descubrirá también una de las más sutiles y delicadas descripciones de un accidente de coche. Es fácil imaginarse dentro del vehículo viendo los cristales rotos, el campo, y escuchando voces lejanas antes de que todo se oscurezca.

Breve sinopsis

Andrés vuelve a Madrid tras cubrir como periodista el conflicto de los Balcanes. Bajo la lluvia en el parque del Retiro ("¿Cómo pudo la lluvia ensañarse tanto conmigo, apedrearme sin piedad en aquella esquina del Retiro sin cabinas de teléfono?") tiene un extraño encuentro con Marta, una pintora que ya no se quitará de la cabeza. Y aunque vuelve a casa con Lucía, su historia de amor ya está hecha pedazos. El protagonista cuenta, como siempre, con el apoyo de su amigo Fran. Un mar de sentimientos encontrados, perturbación y miedo, como la escena de la película "El motín de la Bounty", en la que la goleta arde fondeada en la bahía, ante la mirada de la tripulación.



"Creo que esa fue la principal diferencia entre nosotros: Lucía era una mujer clara y matinal y yo siempre he sido, decididamante, un hombre de la tarde-noche. Es una de las fronteras más difíciles de traspasar."

.....

"Entonces ella dijo algo bastante injusto, no recuerdo qué, sólo que sé que después yo dije algo aún peor y continuamos así un buen rato. Realmente hay palabras afiladas, palabras como punzones de hielo, o como arpones para pescar ballenas. Nadie debería conocer nunca las palabras que más nos hieren, porque tarde o temprano acabará encontrando un motivo para utilizarlas."


.....

"Yo sabía que necesitaría bastantes mentiras para aparentar quererla. No me cuesta mucho mentir. Estoy acostumbrado. La gente se cree que está mal mentir. Algunos van por ahí con la verdad por delante haciendo auténticas carnicerías. No me fío de esa gente."


.....

"Decía que una persona encierra varios mundos incompatibles que deben permanecer separados por nuestro propio bien. (...) He de reconocer que esos comentarios me alarmaban bastante. De nada servían mis protestas de enamorado, reclamándola entera con todos sus secretos. (...) Me contó que cuando era muy pequeña, su padre le había regalado una botellita de náufrago con un mensaje dentro y le había dicho: "No la abras nunca, así aprenderás a amar el misterio".

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cómo decir adiós


Cómo decir adiós
Título original: The Household Guide to Dying
Autor: Debra Adelaide
Editorial: Lumen
Año 2009



"Cuando recibí el manuscrito de Cómo decir adiós, empecé a leer con una gran caja de kleenex al lado. Pensé que me harían falta. Al acabar, la caja seguía allí, cerrada, y yo tenía unas ganas inmensas de seguir leyendo, disfrutando, peleando por la vida... Brindé por Debra y le di la bienvenida al catálogo de Lumen."
LA EDITORA

Y yo digo... Mentira. Vale, yo tampoco he llorado leyendo el libro, pero es que en el metro una trata de mantener la compostura, aunque no me han faltado ganas de soltar la lagrimilla. La obra está llena de momentos intensos, emocionantes, tristes...

Delia, una escritora de guías domésticas padece una enfermedad terminal. En sus últimos meses trata de dejar todo bien atado para cuando ya no esté: la nevera llena, comida preparada, regalos para sus hijas, listas para Archie, su marido, con todo lo que debe hacer... Y se da cuenta del déficit editorial que existe, no sobre la muerte, sino sobre el morir. Por eso, decide escribir una guía: Cómo decir adiós. Allí plasmará la elección del ataúd, la organización del funeral, el testamento... El libro recoge todo ese proceso de creación de la nueva guía, de futura publicación, y los últimos momentos de Delia, con su familia y su encuentro con los fantasmas del pasado. El sentido práctico de la protagonista se refleja en frases como ésta: "A veces, aprender a morir es tan importante como preparar un buen pastel o tender la colada al sol. Todo depende de cómo una se organice".

Con este planteamiento, resulta difícil imaginar que Debra Adelaide logre escribir un libro lúcido y sereno. Y aunque huye de la lágrima fácil, es inevitable que la mera atmósfera que se respira resulte asfixiante, conmovedora y que produzca pena y angustia en el lector. Tanto, que estuve a punto de abandonar el libro un par de veces. Al final lo terminé, y no puedo negar que la sensación final, pese a lo predecible del desenlace, no es trágica, sino serena. Porque al final, uno se empapa de la tranquilidad y la filosofía de Delia.

"La comida era el único lenguaje en que la mayoría de la gente era capaz de expresar dolor y sufrimiento. Sabía que durante meses después de mi muerte, al llegar a casa Archie encontraría el porche lleno de estofados de pollo, tartas de chocolate (...) dejados por por amigos y vecinos. (...) La gente siempre cree que existe un código o lenguaje especial para hablar con quienes están de duelo, y puesto que carecen de dicho lenguaje, en su lugar preparan y ofrecen comida. (...) porque es como si dijeran "sé que estás sufriendo, pero no sé cómo acompañarte, así que aquí tienes una comida que quizá lo exprese por mí".
Cómo decir adiós. Cap. 39

viernes, 10 de diciembre de 2010

Frases de cine (VII)

"Tiradlo (el equipaje). Pertenece al pasado
y el pasado siempre es un engorro entre los pies."


Un sombrero lleno de cerezas, de Oriana Fallaci.

Iba en el metro leyendo Un sombrero lleno de cerezas, cuando me encontré con este mensaje que invita a mirar hacia adelante, hacia el futuro. En su día lo compartí en twitter, pero he querido rescatarlo tambié aquí. Porque siempre arrastramos con nosotros algún lastre que sería mejor dejar atrás.

martes, 5 de octubre de 2010

Perdona si te llamo amor



Libro. Libro ligero. Libro romántico. Libro que se lee fácil. Perfecto para el metro. Es "Perdona si te llamo amor", de Federico Moccia. Una extraña historia de amor entre una joven de 17 años y un publicista en plena crisis treinteañera existencial. Ella, Nikki, una joven muy echada p'alante, a punto de enfrentarse a la selectividad... Él, Alessandro, un hombre tan afortunado en el trabajo como desafortunado en el amor. Un accidente de tráfico (él en un Mercedes; ella en una moto) les sirve para conocerse... y sus vidas cambiarán para siempre. Olvidando los fantasmas amorosos del pasado, recurriendo a algunos topicazos y frases rimbombantes, y viviendo situaciones tan idealizadas como italianas (pizza, pasta, helado). Pero, sobre todo muchas, muchas, muchas escenas taaan peliculeras (incluyendo un fin de semana en París como regalo de cumpleaños) que hacen de este libro un ejemplar tan adaptable al cine... que ya se ha hecho.



Y no sólo de éste, también de los dos anteriores libros de Moccia... todo un fenómeno en su país y fuera de él.

El libro, por cierto, ya tiene segunda parte: "Perdona pero quiero casarme contigo"... poco lugar a la imaginación.

viernes, 13 de agosto de 2010

Frases de cine (V)


En medio de un libro tibio, aunque demasiado pretencioso, con un argumento enrevesado y minucioso hasta lo absurdo, a punto de llegar a un final que dignifica y simplifica (sin explicar) a partes iguales... me encuentro con una frase que debo leer dos veces. Me ha gustado...





"La enterraron (a su madre) en Montjuïc
el día del cuarto cumpleaños de Daniel,
bajo una lluvia
que duró dos días y dos noches,
y cuando el pequeño le preguntó a su padre
si el cielo lloraba,
a él le faltó voz para responderle
".

lunes, 5 de abril de 2010

Lo verdadero es un momento de lo falso




No lo digo yo. Es el título del último libro de Lucía Etxebarría. Toda la historia gira en torno a la muerte de Pumuky, el líder del grupo Sex & Love Addicts. ¿Accidente, suicidio o asesinato?... A lo largo de la novela se van desvelando secretos que conducen a pensar que todos tenían motivos para quererle... pero también para quererle muerto. Por celos, por envidia, por amor, por avaricia. Y hasta el propio Pumuky coquetea con la idea de la muerte, siguiendo la máxima de "vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver", ansiando convertirse en leyenda después de morir a los 27 años, la misma edad a la que murieron Jimmi Hendrix, Jim Morrison y Kurt Cobain. Por cierto, que hoy se cumplen 16 años de la muerte del que fuera líder de Nirvana.

domingo, 14 de marzo de 2010

Déjame entrar


Oskar, de doce años, vive con su madre en las afueras de Estocolmo. Le gusta comer dulces, colecciona historias de crímenes violentos. Disimula un problema de incontinencia, y no consigue que los matones de su clase le dejen en paz. Un buen día conoce a Eli, una niña extraña que se convierte en su única amiga. Casi al mismo tiempo, el cuerpo de un niño aparece colgado de un árbol. ¿Un asesino en serie? Peor, mucho peor.


Así se presenta Déjame entrar, un libro de John Ajvide Lindqvist y que se ha convertido en todo un best seller internacional. Aquí puedes leer el primer capítulo.



- Oskar... Venía de la ventana. Abrió los ojos, miró hacia allí. Al otro lado vio el contorno de una cabeza pequeña. Se quitó el edredón, pero antes de que tuviera tiempo de salir de la cam, Eli susurró: - Espera. Quédate en la cama. ¿Puedo entrar?
- Sííííí...

- Di que puedo entrar.

- Puedes entrar.






La obra fue llevada al cine por Tomas Alfredson. La película recibió, además de muchos premios, críticas muy favorables: obra maestra, una muestra de gran cine, mucho más que una película de vampiros...

- Oskar, tienes que invitarme a pasar.
- Pero... por la ventana. Tú ya has...
- Ésta es una entrada nueva.
- Bueno. Puedes...



Reconozco que después de tanta alabanza, y con la lectura del libro de por medio, la película me decepcionó un poco, ya que eché en falta ciertos elementos que en la obra literaria se antojan cruciales para la comprensión de la historia y de los personajes. Pero la carencia de explicaciones, que se refieren precisamente a la parte más grotesca y oscura de la historia, favorecen la fuerza de la insinuación y evitan una película soez y sangrienta. Una de las "ausencias" más destacables es el referente a la pedofilia, muy presente en el libro. Pero no se trata de una eliminación gratuita, sino que, según palabras del propio director, es más bien un ejercicio de responsabilidad no ofrecer con ligereza un elemento de este tipo:
"La pedofilia se usa en televisión y en el cine con mucha ligereza, como un ingrediente para dar miedo. Y me parece muy irresponsable convertirla en un efecto emocional más. Supe muy pronto que si lo incluía, la pedofilia ensombrecería el resto del guión. Y entonces debería dar al público una visión distinta a la chabacana habitual."

- ¿Puedo... entrar?
- Sí.
A Oskar le llevaron los demonios. Dijo:
- Di que puedo entrar.

Eli alzó la cabeza, pareció que iba a decir algo, pero no lo hizo. Empezó a cerrar la puerta un poco, se detuvo. Dio una patada en el suelo con los pies descalzos, luego habló:

- Puedes entrar.



Excusada esta parte, sí añoro un poco más de dedicación a los personajes secundarios, tan fundamentales en el libro, y de los que en la película no se nos muestra más que pequeñas pinceladas. Y lo mismo cabe decir de los momentos más "vampíricos", en los que una infectada se hace cortes en los brazos para beber su propia sangre o la "compra" de un litro de sangre por parte de la protagonista. Dos momentos de gran fuerza y que se echan de menos en la película.

- ¿Es que quieres... comprar algo?
- Sí.

- ¿El qué?
- ¿Puedo entrar?

- Sí, sí.

- Di que puedo entrar.




Claro que el tiempo juega en contra, y es imposible recoger todos los matices, sentimientos y evolución de muchos y tan diferentes personajes. Así que, casi mejor, una ausencia deliberada, que un intento de abarcarlo todo y quedarse en el intento. Genial, eso sí, la atmósfera y la delicadeza con la que se trata la historia entre los dos protagonistas, con código morse incluído. Y sublime el desenlace en la piscina.


- Di: ¡entra!
- ¿Q... qué?

(...)
Volvió a sentir otro golpe en la ventana, más fuerte. Miró hacia fuera en la oscuridad. Cuando la chica abrió la boca y le gritó, él pudo ver... que sus dientes... y que había algo que colgaba de sus brazos. - ¡Di que puedo entrar!
Micke asintió, dijo casi de forma inaudible:

- Puedes entrar.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Frases de cine (IV)


El título de hoy es un poco tramposo, pues la frase no es estrictamente de cine, ya que no pertenece a una película, sino a un libro... Y tampoco es una frase, sino varias. Se trata en realidad de un brevísimo cuento de Jorge Bucay incluído en su libro Cuentos para pensar. Se titula Ilusión, un sentimiento que estos días experimenta mucha gente...




ILUSIÓN
Había una vez un campesino gordo y feo
que se había enamorado (¿cómo no?)
de una princesa hermosa y rubia...

Un día, la princesa -vaya usted a saber por qué-

dio un beso al feo y gordo campesino...

y, mágicamente, éste se transformó

en un esbelto y apuesto príncipe.

(Por lo menos, así lo veía ella...)
(Por lo menos, así se sentía él...)


domingo, 9 de agosto de 2009

Triple Agente




TRIPLE AGENTE. Las aventuras de un espía a su pesar en la Guerra Civil

Jorge Martínez Reverte ambienta esta historia de espionaje en la Guerra Civil española. Un juego de espías, contraespías, secretos y héroes estrellados. El protagonista es Mariano Fernández, un periodista de poco éxito, que trabaja en la zona nacional. Es, según sus propias palabras, "sospechoso de desafecto a la causa" por un pasado ligado a la UGT. Por eso, cuando es llamado desde el Ministerio de Orden Público del gobierno de Burgos, Mariano se teme lo peor. Tanto, que "los tres cuartos de hora largos que pasaron hasta que un capitán abrió la puerta para reclamar mi paso al despacho se me hicieron tan largos que me dio tiempo de sobra para aprenderme el himno de la Falange al revés, no fuera a ser que me lo reclamaran para demostrar mi fidelidad."

Está tan nervioso Mariano, que ante cualquier llamada responde con entusiasmo desmedido: "¡Arriba España!". Pero en Burgos no le reclamaban para pedirle cuentas por su pasado, sino más bien para aprovechar esa biografía sospechosa para que se infiltre en el corazón del mando republicano. El camino y la misión que tiene encomendada, se van complicando más de lo previsto y Mariano acaba metido en medio de un juego de contraespionaje cada vez más complicado, y siempre con el objetivo, la motivación, de mantener a salvo a su familia.

sábado, 30 de mayo de 2009

Admitida en el club de las malas madres... sin ser madre


Hoy he estado en la Feria del Libro de Madrid. Fui porque descubrí a media tarde, en la web de la feria , que una de mis escritoras favoritas, Lucía Etxebarría, estaría firmando entre las 18:30 y las 20:30. Eran más de las cinco. Me vestí, y un cúmulo de circunstancias quisieron complicar que llegase a tiempo. Primero perdí el metro. Luego perdí el tren. Mientras esperaba el siguiente, anunciaron por megafonía un problema en la línea, con el consiguiente retraso de, al menos, media hora. Treinta minutos que se convirtieron en cincuenta.

Sólo una fan podría hacerlo...
Llegué a Atocha a las 20:00. Tenía que buscar ahora la caseta 34, y quiso el azar que empezase por la 220. Casi corriendo... pero llegué. Me compré el último libro de Lucía Etxebarría, El Club de las malas madres, una obra coescrita con Goyo Bustos, y dirigida a esas madres que sufren la imposibilidad de conciliar carrera y maternidad. Un libro, pues, tal como recoge la cubierta, que toda madre debería leer. Yo aún no había reparado en eso cuando Goyo me preguntó sorprendido:
-¿Eres madre?.
- No, no - dije yo.
- ¿Eres fan de Lucía?
- Mucho.
- Se te veía en la cara.
Lo decía Goyo porque mientras Lucía firmaba un libro, justo antes de que me tocase el turno, él esperaba paciente para hacer lo propio. Pero yo, mirando a Lucía, ni me había percatado de que Goyo estaba esperando, hasta que una amiga que me acompañó me dio un codazo. Reaccioné.
- Goyo, ¿me lo puedes firmar?
Amablemente lo tomó, escribió su dedicatoria y le pasó el libro a Lucía, diciendo bajito: "Toma, es para Lorena. En fan tuya".
Así se explica lo que Lucía me escribió...



Y de regalo, una camiseta. Gracias. Gracias a los dos, pese a sentirme un poco absurda con un libro para madres en mis manos. Ya con más calma, he terminado de leer la cubierta (el libro aún no lo he comenzado) y me alegro de que aunque el libro lo deberían leer todas las madres, convendría que leyeran, ya de paso, sus parejas, sus familiares y sus amigos. Ahí sí me incluyo. Ya formo parte del club.